101 canciones para sentirse bien, un libro escrito por Victor Gutiérrez Fierro, presentado a ustedes en formato blog.
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jueves, 17 de febrero de 2011
4. Para tiempos de Crisis (y v)
Como decía, una opción ante una crisis es pedir ayuda. Y la otra es no preocuparse de más y estar feliz, como sugiere Bobby Mc Ferrin
Clásico de la tranquilidad por dónde se le mire, este tema de Mc Ferrin (un tipo que las hace de banda humana, generando todos los sonidos con su propio cuerpo) también tiene algo que decir en los momentos de desesperación y crisis. Y logró que este artista fuera conocido por un gran público masivo al ser incluido en el soundtrack de Cocktail (1988), la película en que Tom Cruise hacía de las suyas como un barman que dejaba New York para triunfar y enamorarse en Jamaica.
La voz que canta es totalmente tranquilizadora. Más allá de la letra, la manera en que interpreta invita al relajo, casi como si un amigo te dijera, en el mejor de los tonos y frente a una buena cerveza: tranquilo, no es grave, no te preocupes. Y esa, también, es la manera de manejar algunas situaciones críticas sin estresarse.
Here is a Little song I wrote / You might want to sing it note for note / Don’t worry, be happy / In every life we have some trouble / When you worry you make it double / Don’t worry, be happy
(Aquí hay una pequeña canción que escribí / Puedes querer cantarla nota por nota / No te preocupes, sé feliz / En cada vida hay problemas / Cuando te preocupas se duplican / No te preocupes, sé feliz)
Ahora bien, no es menor el hecho de que, tanto rítmica como sonoramente, esta canción también invita a la calma. Por donde se le mire, es un tema para tranquilizarse. En forma y fondo: relájate, no te preocupes, sé feliz.
Otro que nunca salía de su absoluta tranquilidad era el despistadísimo Inspector Clouseau, inepto detective encarnado por el inolvidable Peter Sellers en la saga original de la Pantera Rosa, responsabilidad del recientemente desaparecido Blake Edwards. Las historias de este detective no habrían sido lo mismo sin el tema que Henry Mancini compuso para los créditos, que induce a la tranquilidad, a bajar las revoluciones, a contener en medio de la crisis. Eso, la canción, porque las películas de la saga hacen reir mucho, pero no calman a nadie (como sea, si lo que se busca es tranquilidad, cuando lleguemos al capítulo 8 algo hablaremos del tema).
miércoles, 16 de febrero de 2011
4. Para tiempos de Crisis (iv)
Otro tipo de crisis puede comenzar al estar solo, o al sentirse solo. Aislado. En ese caso, lo que corresponde es pedir ayuda desde esta soledad, tal como lo haría cualquier náufrago que se precie de tal. Y para comunicarse desde una isla de aislamiento, nada mejor que Message in a Bottle (aunque en estos tiempos de comunicación instantánea y masiva, seguramente se tendría que usar una aplicación de facebook que hiciera las veces de).
Pero no siempre fue así. Se acababan los ’70 cuando The Police mandó al mundo este mensaje. Y no se perdió en el camino, en tanto al público le gustó la canción y la convirtió en una de sus favoritas (fue single número uno en Inglaterra en 1979). Pero, más allá de la reacción comercial, esta es una interesante canción pop, en la que una banda en su mínima expresión (bajo/guitarra/batería) logra un fiato preciso, con cambios de ritmo y una excelente interpretación vocal de parte de Sting. De paso, dejando en claro que toda la intención inicial punk-reggae de los británicos se disolvió en aras del pop. Pero, al menos, de pop del bueno.
Si hay una manera apropiada de pedir ayuda o compañía, de dejar de estar solo, es usando esta canción en que cada componente del grupo aporta con su parcela de virtuosismo, pero sin estorbar al resto ni convertirse en un elemento discordante. Balance, que le dicen.
Just a castaway / An island lost at sea / Another lonely day / With no one here but me / More loneliness / Than any man could bear / Rescue me before I fall into despair / I'll send an SOS to the world / I hope that someone gets my / Message in a bottle
(Sólo un naufrago / Una isla perdida en el mar / Otro día solitario / Nadie aquí, solo yo / Más soledad / De la que nadie podría soportar / Rescátenme antes de que caiga en la desesperación / Enviaré un SOS al mundo / Espero que alguien reciba mi / Mensaje en una botella)
Y así, de forma balanceada, Police manejó esta crisis. Probablemente después de la separación del grupo, cada uno se sintió solo y empezó a mandar SOS al mundo (excepto Sting, claro, que prefirió quedarse… solo). A uno al que le resultó el llamado fue a Stewart Copeland, que se reunió con el virtuoso bajista Stanley Clarke y con la cantante y compositora Debbie Holland para armar Animal Logic, un grupo de pop experimental que alcanzó a grabar dos discos y a poner en los charts el sinlge Someone to Come Home To, otro ejemplo de pop de calidad y bien manufacturado.
lunes, 14 de febrero de 2011
4. Para tiempos de Crisis (iii)
De algo un poco más rockero, pasamos directamente al punk desenfrenado de los Ramones y su I Wanna Be Sedated. Porque, si se habla de crisis, los Ramones también saben.Claro. Está la grande. Todo pasa, todo se mueve a tu alrededor y apenas si alcanzas a asimilarlo. ¿Cuál es la solución que proponen los padres del punk? Ni idea. No proponen nunguna alternativa, nincuna opción: ellos solamente quieren estar dopados. Ni siquiera enterarse de lo que pasa.
Quizás es un contrasentido que una canción corta, punk, con guitarras desaforadas, hable de querer estar sedado… pero con los Ramones tiene mucha lógica.
Twenty-twenty-twenty four hours to go / I wanna be sedated / Nothin' to do and no where to go-o-oh / I wanna be sedated / Just get me to the airport put me on a plane / Hurry hurry hurry before I go insane / I can't control my fingers I can't control my brain / Oh no no no no no / Ba-ba-bamp-ba ba-ba-ba-bamp-ba I wanna be sedated
(Veinte-veinte-veinticuatro horas para irnos / Quiero estar sedado / Nada que hacer, no hay dónde ir / Quiero estar sedado / Sólo llévame al aeropuerto, súbeme a un avión / Apúrate apúrate apúrate antes de que me vuelva loco / No puedo controlar mis dedos, no puedo controlar mi cerebro / Oh no no no no no / Ba-ba-bamp-ba ba-ba-ba-bamp-ba quiero estar sedado)
Absolutamente imperdible es el videoclip de esta canción, en que los cuatro chascones están todo el rato pacíficamente sentados ante una mesa mientras a su alrededor todo el mundo se mueve a mil por hora.
La potencia y calidad de la versión original queda aún más en evidencia al escuchar el débil cover que The Offspring registró para un disco homenaje –junto con otros respetables representantes del mundo del rock como U2, Red Hot Chili Peppers y Kiss- a la trayectoria de los Ramones.
Herederos directos de los Ramones, los Green Day no fueron capaces de sedarse ni de tranquilizarse, ni de resistir a la crisis, sino más bien todo lo contrario. En Basket Case se dedican a cantarle a distintos tipos de locura. El videoclip es absolutamente genial: los tres tocando… en un manicomio. Otra canción más para escuchar ante una crisis.
En la misma clave, pero un poco más reciente, otra banda pop americana con raices punk, Blink 182, grabó otro tema apto para escuchar en situación de pánico: All The Small Things. Rápido y alegre, también sirve como buena compañía durante momentos complicados (más si uno ve el divertidísimo video, en el que se mofan de todos los tipos de boy-bands y de sus clichés).
domingo, 13 de febrero de 2011
4. Para tiempos de Crisis (ii)
En el mismo estilo de las dos canciones de R.E.M. está We Didn’t Start the Fire, de Billy Joel, en la que alega que la situación actual es el resultado de una larga historia. Al final, y a modo de excusa, dice que “nosotros no empezamos el fuego, viene desde los comienzos del mundo”. Así aprovecha de repasar nombres y hechos históricos del Siglo XX, incluyendo películas (Bridge on the River Kwai, The King and I, Psycho), libros (The Catcher in the Rye), otras canciones (Rock Around the Clock), nombres relevantes (Truman, Doris Day, Nixon, Juan Perón, Malcolm X, JFK), y situaciones varias (el Sida, la deuda externa, la guerra de las bebidas cola). Excelente manera de resumir cien años de historia moderna en menos de cinco minutos, y de darse cuenta de que, en el gran esquema de las cosas, cualquier problema, cualquier crisis, es una pequeñez.
Ahora bien, independiente de quién tenga la responsabilidad, hay cambios positivos y otros no tanto. Y, por supuesto, hay cambios que son más bien nefastos. Sobre todo aquellos que se generan como resultado de un accidente, un incendio, u otra situación por el estilo. En ese caso, se debe pedir ayuda. ¿Y quién mejor para ayudar ante un problema que Rescate Internacional? Clásico de las mañanas de sábado en la tele, no importaba el nivel del desastre, los esforzados agentes de Rescate Internacional siempre estaban dispuestos a partir desde su isla tropical a bordo de sus fabulosas naves llamadas Thunderbirds para deshacer el entuerto.
Cinco naves, pilotadas por los cinco hermanos Tracy. El Thunderbird 5 estaba en el espacio: era el satélite desde el cual se monitoreaba cualquier emergencia. El Thunderbird 1 era la nave supersónica, que llegaba en primer lugar al sitio del suceso y tomaba control de la situación. Luego llegaba el Thunderbird 2, una gigantesca mole verde que en sus entrañas llevaba las herramientas necesarias para resolver la situación. El Thunderbird 4 era un minisubmarino para las misiones acuáticas. Y, finalmente, el Thunderbird 3 era el cohete espacial que atendía la ruta Isla Tracy – Thunderbird 5.
Todo lo anterior, a pequeña escala, con marionetas. Nada de animación digital. Ma-rio-ne-tas. De esas que se manejan con hilos. Con dos temporadas al aire y treinta y dos episodios, esta serie de la factoría del británico Gerry Anderson (de donde también salieron el agente Joe 90 y Stingray) se convirtió en un clásico imperdible de las mañanas de sábado en los ‘80. Y luego dicen que la televisión atrofia las sensibles mentes de los más pequeños.
Y toda esta parafernalia, con una enérgica marcha compuesta por Barry Gray de fondo. Y con esa melodía, se sabía que los Thunderbirds ya venían, que Rescate Internacional se haría cargo y que la crisis pronto estaría resuelta. Gran tema para escuchar en momentos de crisis, en las emergencias, o con alta tensióno para tener de ringtone asignado a ese tipo de personas que solamente llaman para pedir ayuda).
Tratando de poner al día los recuerdos, el año 2004 los Thunderbirds fueron adaptados a la pantalla grande, con actores de carne y hueso. La nueva trama tenía un giro argumental que apuntaba a un público adolescente y pre-adolescente. A esas alturas, la marcha original tenía que ser actualizada, tarea que recayó en Hans Zimmer quien le dió un tinte más sintetizado. Y, para apuntar aún mejor al público objetivo de la cinta, la banda teen-pop británica Busted también tomó la melodía, le puso letra, y la rebautizó como Thunderbirds are Go! En este caso, la canción se transforma en algo distinto, más pop, pero respetando bastante bien la idea original.
jueves, 10 de febrero de 2011
4. Para tiempos de Crisis (i)
Hay oportunidades en que, simplemente, está la grande. Ya quedó, o va a quedar, inevitablemente. Se viene la destrucción del mundo, el barco se hunde, el proyecto se va a pique, se aguó la fiesta, me eché un ramo, se quemó el computador, voy saliendo del carrete a las siete de la mañana del sábado y tengo prueba a las nueve, qué se yo.
Está la grande y ya.
¿Se saca algo con dejarse llevar por la desesperación? Claramente no. En el momento de crisis es, exactamente, cuando más se necesitan todas las capacidades funcionando. Resolver la crisis es tarea de uno. Así que más vale tomárselo con Andina y relajarse. O, si no es posible relajarse, al menos reírse un poco de la crisis. Total, a cosas peores te has enfrentado y has salido triunfante.
Cuando mucho, uno puede preguntarse qué ha hecho para merecer lo que le pasa, tal como lo hacían los Pet Shop Boys, cantando a dúo con Dusty Springfield, en What Have I Done to Deserve This, una canción de lo más tranquila pese a las circunstancias (en la canción, se preguntan el por qué de una decepción amorosa, pese a haber comprado flores y hablado por horas).
También está la opción de no volver a mirar atrás, porque no hará bien, y de salir del lugar rápidamente. Eso es lo que dice el coro de Don’t Look Back, segundo single del segundo disco de los Fine Young Cannibals, que si bien es una canción pop rápida y alegre, tiene un mensaje apropiado para una crisis: las cosas están mal, hacen que quieras llorar, pero no estés triste, se arreglarán.
Pero más allá de estas posturas, también hay canciones para acompañar las crisis. ¿O acaso crees que eres el primero que está en problemas? Pues no. Aunque muchas veces se siente que el problema es tan grande, que el mundo se acaba. O, al menos, que el mundo se acaba en la manera como actualmente se le conoce.
Ya es lugar común que en todas las películas de invasiones extraterrestres, sean estas serias o en broma, suene It’s the end of the World as We Know It (and I feel fine) en algún momento. Pasó en Independence Day (1996) y pasó en Chicken Little (2005). Si el mundo se está acabando, que sea con R.E.M. sonando -a todo lo que da- de fondo.
Producida por Scott Litt, productor histórico que acompañó a R.E.M. por años y con quien lograrían sus mayores éxitos, ésta es una canción enérgica -y hasta histérica-, en la que la voz de Stipe enlaza, una tras otra, palabras y conceptos sin mucha relación. Esta sería la tónica de estos cuatro ocasionalmente, como muestran en otro ejemplo del mismo estilo, Bad Day. Rápida y tocada fuerte, habla del final del mundo como se le conoce.
That’s great / It starts with an earthquake / Birds and snakes / An aeroplane / … / Save yourself, serve yourself / World serves it own needs / … / It’s the end of the world as we know it / And I feel fine / (It’s time I had some time alone)
(Grandioso / Comienza con un terremoto / Aves y serpientes / Un avión / … / Sálvate a ti mismo, sírvete a ti mismo / El mundo atiende sus propias necesidades / … Es el fin del mundo como lo conocemos / Y me siento bien / (Es hora de que tenga tiempo solo)
Ahora bien, no es que el mundo propiamente tal se acabe, simplemente se acaba como es hoy. Cambia, todo cambia. Y la invitación de R.E.M. es a sentirse bien con este cambio.