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jueves, 10 de febrero de 2011

4. Para tiempos de Crisis (i)

Hay oportunidades en que, simplemente, está la grande. Ya quedó, o va a quedar, inevitablemente. Se viene la destrucción del mundo, el barco se hunde, el proyecto se va a pique, se aguó la fiesta, me eché un ramo, se quemó el computador, voy saliendo del carrete a las siete de la mañana del sábado y tengo prueba a las nueve, qué se yo.

Está la grande y ya.

¿Se saca algo con dejarse llevar por la desesperación? Claramente no. En el momento de crisis es, exactamente, cuando más se necesitan todas las capacidades funcionando. Resolver la crisis es tarea de uno. Así que más vale tomárselo con Andina y relajarse. O, si no es posible relajarse, al menos reírse un poco de la crisis. Total, a cosas peores te has enfrentado y has salido triunfante.

Cuando mucho, uno puede preguntarse qué ha hecho para merecer lo que le pasa, tal como lo hacían los Pet Shop Boys, cantando a dúo con Dusty Springfield, en What Have I Done to Deserve This, una canción de lo más tranquila pese a las circunstancias (en la canción, se preguntan el por qué de una decepción amorosa, pese a haber comprado flores y hablado por horas).

También está la opción de no volver a mirar atrás, porque no hará bien, y de salir del lugar rápidamente. Eso es lo que dice el coro de Don’t Look Back, segundo single del segundo disco de los Fine Young Cannibals, que si bien es una canción pop rápida y alegre, tiene un mensaje apropiado para una crisis: las cosas están mal, hacen que quieras llorar, pero no estés triste, se arreglarán.

Pero más allá de estas posturas, también hay canciones para acompañar las crisis. ¿O acaso crees que eres el primero que está en problemas? Pues no. Aunque muchas veces se siente que el problema es tan grande, que el mundo se acaba. O, al menos, que el mundo se acaba en la manera como actualmente se le conoce.

Ya es lugar común que en todas las películas de invasiones extraterrestres, sean estas serias o en broma, suene It’s the end of the World as We Know It (and I feel fine) en algún momento. Pasó en Independence Day (1996) y pasó en Chicken Little (2005). Si el mundo se está acabando, que sea con R.E.M. sonando -a todo lo que da- de fondo.

Producida por Scott Litt, productor histórico que acompañó a R.E.M. por años y con quien lograrían sus mayores éxitos, ésta es una canción enérgica -y hasta histérica-, en la que la voz de Stipe enlaza, una tras otra, palabras y conceptos sin mucha relación. Esta sería la tónica de estos cuatro ocasionalmente, como muestran en otro ejemplo del mismo estilo, Bad Day. Rápida y tocada fuerte, habla del final del mundo como se le conoce.

That’s great / It starts with an earthquake / Birds and snakes / An aeroplane / … / Save yourself, serve yourself / World serves it own needs / … / It’s the end of the world as we know it / And I feel fine / (It’s time I had some time alone)

(Grandioso / Comienza con un terremoto / Aves y serpientes / Un avión / … / Sálvate a ti mismo, sírvete a ti mismo / El mundo atiende sus propias necesidades / … Es el fin del mundo como lo conocemos / Y me siento bien / (Es hora de que tenga tiempo solo)

Ahora bien, no es que el mundo propiamente tal se acabe, simplemente se acaba como es hoy. Cambia, todo cambia. Y la invitación de R.E.M. es a sentirse bien con este cambio.

viernes, 28 de enero de 2011

R.E.M. and The Muppets - Furry Happy Monsters

R.E.M. - Shiny Happy People

2. Para viajar (y v)

Cambiando completamente de estilo, pero por esos mismos años, los B-52’s lanzaron su disco Cosmic Thing, del cual varios temas lograron abundante repercusión. Roam es el más potente del lote: más que un tema de viaje, es una declaración de principios, respaldada por la magnífica voz de Kate Pierson. A rodar. A vagar. Adelante. Quizás y si el mejor tema de todo el catálogo de los B-52’s, esta canción comienza con un par de voces casi a capella y luego respeta todas las convenciones pop, pero bien estructurada y mejor interpretada. Además del ritmo y tono de la canción, la letra es una invitación a salir fuera y conocer el mundo:

Fly the great big sky, see the great big sea / kick through continents bustin’ boundaries / Take a hip to hip rock it through the wilderness / around the world, the trip begin with a kiss / Roam if you want to / Roam around the world / Roam if you want to / Without wings, without wheels

(Vuela el grandioso y grande cielo, ve el genial e inmenso mar / patea por los continentes rompiendo fronteras / Vamos juntos, sacudiéndolo a través de lo indómito / alrededor del mundo, el viaje comienza con un beso / Vaga si quieres / Vaga por el mundo / Vaga si quieres / Sin alas, sin ruedas)

Y ya que llegamos a los B-52’s, hay otro tema de ellos que sube el ánimo por donde se lo mire, y que también es un buen compañero de viajes: Tell it like T-I-S. Largo e intenso, es una fiesta en que la Pierson contrapone sus talentos con los de Fred Schneider, mucho más limitado en registro y capacidad, pero no por ello menos entusiasta.

Y para no dejar de lado a la Pierson, dos joyitas para mejorar el ánimo, en colaboración con otros próceres del pop (aunque éstas canciones, con viajes, nada). La primera es Candy, con el ex prócer del punk Iggy Pop. La segunda es Shiny Happy People, con R.E.M., que terminó convirtiéndose en uno de los éxitos más grandes de esta banda, al punto que incluso la reinterpretaron varios años después, cuando eran sólo un trío, con los personajes de Sesame Street, y con un nuevo título: Happy Furry Monsters.

En ambos casos Kate Pierson aporta con una nota inconfundible, que permite a los artistas originales ampliar su registro en buena forma. Tanto es así que parecen más temas de ella que de quienes la invitaron a participar. Ambos son imperdibles.

No hay que perder de vista, eso sí, que no todos los viajes son físicos. Algunos son más bien emocionales. Como cantaba el tipo de los ojos azules, Frank Sinatra (sobre una canción original de Bart Howard), pidiéndole a su amada que lo llevara volando hasta la Luna, las estrellas, y ver cómo es la primavera en Júpiter y Marte. Claro que todo eso, a través de un beso y de tomarlo de la mano. ¿Dónde? En Fly Me to the Moon, una de sus canciones más logradas y recordadas, ejemplo del mejor Sinatra clásico.

Como sea, en viajes reales o figurativos, con estas canciones hay para acompañarse durante una buena parte del camino. Quizás el viaje se haga más corto. O quizás, en alguna vuelta del camino, se encuentre algo que no se esperaba…