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viernes, 28 de enero de 2011

The B-52's - Tell it like T-I-S

9/101 - The B-52´s - Roam

Album: Cosmic Thing
Año: 1989

2. Para viajar (y v)

Cambiando completamente de estilo, pero por esos mismos años, los B-52’s lanzaron su disco Cosmic Thing, del cual varios temas lograron abundante repercusión. Roam es el más potente del lote: más que un tema de viaje, es una declaración de principios, respaldada por la magnífica voz de Kate Pierson. A rodar. A vagar. Adelante. Quizás y si el mejor tema de todo el catálogo de los B-52’s, esta canción comienza con un par de voces casi a capella y luego respeta todas las convenciones pop, pero bien estructurada y mejor interpretada. Además del ritmo y tono de la canción, la letra es una invitación a salir fuera y conocer el mundo:

Fly the great big sky, see the great big sea / kick through continents bustin’ boundaries / Take a hip to hip rock it through the wilderness / around the world, the trip begin with a kiss / Roam if you want to / Roam around the world / Roam if you want to / Without wings, without wheels

(Vuela el grandioso y grande cielo, ve el genial e inmenso mar / patea por los continentes rompiendo fronteras / Vamos juntos, sacudiéndolo a través de lo indómito / alrededor del mundo, el viaje comienza con un beso / Vaga si quieres / Vaga por el mundo / Vaga si quieres / Sin alas, sin ruedas)

Y ya que llegamos a los B-52’s, hay otro tema de ellos que sube el ánimo por donde se lo mire, y que también es un buen compañero de viajes: Tell it like T-I-S. Largo e intenso, es una fiesta en que la Pierson contrapone sus talentos con los de Fred Schneider, mucho más limitado en registro y capacidad, pero no por ello menos entusiasta.

Y para no dejar de lado a la Pierson, dos joyitas para mejorar el ánimo, en colaboración con otros próceres del pop (aunque éstas canciones, con viajes, nada). La primera es Candy, con el ex prócer del punk Iggy Pop. La segunda es Shiny Happy People, con R.E.M., que terminó convirtiéndose en uno de los éxitos más grandes de esta banda, al punto que incluso la reinterpretaron varios años después, cuando eran sólo un trío, con los personajes de Sesame Street, y con un nuevo título: Happy Furry Monsters.

En ambos casos Kate Pierson aporta con una nota inconfundible, que permite a los artistas originales ampliar su registro en buena forma. Tanto es así que parecen más temas de ella que de quienes la invitaron a participar. Ambos son imperdibles.

No hay que perder de vista, eso sí, que no todos los viajes son físicos. Algunos son más bien emocionales. Como cantaba el tipo de los ojos azules, Frank Sinatra (sobre una canción original de Bart Howard), pidiéndole a su amada que lo llevara volando hasta la Luna, las estrellas, y ver cómo es la primavera en Júpiter y Marte. Claro que todo eso, a través de un beso y de tomarlo de la mano. ¿Dónde? En Fly Me to the Moon, una de sus canciones más logradas y recordadas, ejemplo del mejor Sinatra clásico.

Como sea, en viajes reales o figurativos, con estas canciones hay para acompañarse durante una buena parte del camino. Quizás el viaje se haga más corto. O quizás, en alguna vuelta del camino, se encuentre algo que no se esperaba…

martes, 14 de diciembre de 2010

B52's - Deadbeat Club (Original Music Video)

Una breve introducción (i)

Según los estudiosos, la música ha estado presente en la historia de la humanidad desde hace unos diez mil años: en la antigua China se han encontrado instrumentos de fechas cercanas al año siete mil antes de Cristo. Sin embargo, recién a mediados del siglo pasado -con la masificación de la electrónica y los transistores- la música pasó a ser una presencia constante en la vida del ser humano. Ya sea en la radio, como música ambiente, en reproductores portátiles (primero Walkmans, luego CD players, desde hace unos años aparatos de mp3 y teléfonos móviles, y en el futuro vaya uno a saber qué más), y más recientemente en distintos juegos de video que permiten a cualquier hijo de vecino fantasear con la posibilidad de ser una estrella del rock, la música acompaña en todo momento y lugar. Omnipresente. Inevitable.

Por otro lado, las películas de Hollywood hacen creer –o venden la idea, si se quiere- que la vida necesita una banda sonora, que cada episodio de las historias de cada uno, cada evento que se enfrenta, cada cambio de ánimo, debe tener su propia canción. Lo cual, obviamente, es un tanto difícil (salvo que uno sea Truman Burbank y su vida no sea real, sino un reality show presenciado por cientos de miles de personas).

Difícil resistirse al concepto. Canciones apropiadas para situaciones específicas. Una canción para cada momento y lugar. Música para el romance. Música para el viaje. Música para declararse. Música para estar enojado. Música para esto, música para lo otro.

Además, todo el mundo tiene canciones indisolublemente unidas a sus historias personales. Algunas voluntariamente, otras ni tanto. Justo en el momento en que te pasó algo memorable, escuchaste una canción específica. Era el tema que estaba de moda. Casualmente era la música ambiente que sonaba. Era la “canción favorita de”. Y listo. El vínculo queda establecido y no se disolverá jamás. Quizás por ello odiarás una linda canción que no tiene ninguna responsabilidad en algo que pasó. O quizás amarás una estúpida canción, sólo porque sonó en el momento correcto. Invariablemente, cada vez que escuches esa canción recordarás esa ocasión, esa situación, o esa persona.

Para comenzar, dos ejemplos. Para mí Sweat (A La La La La Long) siempre evocará mi último año en la universidad y mis buenos amigos –y las promesas y los planes- de ese entonces, mientras que Deadbeat Club me llevará a cómo me sentía por allá por 1990, cuando la vida “adulta” recién comenzaba y todo se veía mucho más fácil.

Canciones asociadas a emociones. A recuerdos. A momentos.

Por otra parte, y quizás en más de una ocasión, yendo a enfrentar una situación peliaguda, escuchaste una canción que no era la más apropiada. Con esa música tu motivación se cayó, tus defensas bajaron, y saliste derrotado. O quizás ocurrió todo lo contrario: la música que escuchaste justo antes te dio la motivación extra, te hizo sonreir, y todo resultó tal y como soñábas que resultaría. ¿Coincidencia? ¿Azar? ¿La diosa fortuna?