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sábado, 18 de diciembre de 2010

Bonus Track - Cinco preguntas a Alejandro Silva

¿Qué te llevó a hacer esta versión de la Canción Nacional?

La idea de hacer una versión del himno nacional de tu país no es nueva. Hendrix, Roth, Vai y muchos otros ya lo hicieron hace años. Yo quería ser el primero en hacer una versión más metalera de nuestro himno. Encontré que era una idea simpática para hacer promoción a nuestro trabajo. Tuve que cambiar la cifra a 4/4 (a original es en 6/8) para tener más versatilidad y ajustar mejor la canción al estilo programado. También me gustó la idea de empezar con batería solamente y saltarme la intro. La versión oficial del himno está orquestada para mi gusto de forma muy arcaica (parece banda de regimiento) y por lo mismo quise empezar con esta versión de la intro para luego superponer la versión metal. Me imaginé a los alumnos en el colegio formados en espera del acto cívico. ¿Qué pasaría si hubiera una banda sobre la tarima para hacer una versión más movida de la canción nacional? ¿Qué si esta banda decidiera romper los esquemas y hacer una versión metal instrumental? Esa es más o menos la idea de toda la intro de mi versión. Ojo que no tengo nada en contra de la canción en sí, es un himno bello con una letra muy inspirada, cualquier chileno patriota puede afirmar sin duda alguna esto. Es sólo la orquestación que me parece pasada de moda.

¿Qué reacción tuvo la gente la primera vez que la tocaste en vivo?

Fue muy entretenido, la tocamos con el grupo en un evento muy masivo en Coquimbo. El problema es que me equivoqué mucho ¡¡¡¡Muy poco patriótico de mi parte!!!

¿Ha cambiado la reacción del público ante la canción con el tiempo?

No a mi modo de ver. De hecho es de los temas más populares que tenemos.

¿Te piden que la interpretes en tus conciertos?

La gente la conoce y la pide. Pero ya no la tocamos más. Me pareció que después de un par de años ya no correspondía seguir haciendo un tema que no nos es propio. Lo que ha pasado a veces es que he hecho una versión solo con guitarra y cantando. Es un momento muy emotivo, sobre todo cuando se interpreta a todo pulmón por mucha gente. Me parece que ahí se percibe el verdadero sentido de nuestro himno, no en el colegio, no en un acto cualquiera. Su lírica cobra valor cuando por común acuerdo, por un sentimiento común, espontáneo, un montón de chilenos se pone a cantar. Así debería ser siempre. No soy ni más ni menos patriota si pongo mi bandera para el 18, es algo que se lleva por dentro y se exterioriza cuando se siente, no cuando se requiere de ti. La honestidad del sentimiento patriótico es de primera importancia a mi gusto.

¿Has sabido de alguien a quien no le guste, o que haya reclamado por la versión?

Nunca me han censurado por esta versión. ¡¡¡Espero que sea porque la han escuchado y les ha parecido bien y no porque aún no la escuchan!!!

viernes, 17 de diciembre de 2010

0. Prefacio

¿Recuerdas cómo solías comenzar las mañanas todos los lunes en el colegio? ¿Con tus compañeros, todos formados en el patio, luchando contra el frío y el sueño, cantando la canción nacional? Todos desafinados, cumpliendo un rito que se presentaba como obligatorio pero con el que, a veces, era bastante difícil enganchar. Tratando de cambiar la letra de la canción que se tuviera que cantar con palabras divertidas. En algunos casos había que cantar el himno del colegio, y ahí sí que la cosa era una chacota. Con la canción nacional había más respeto, pero a veces –al menos yo- sentía que algo le faltaba.

Quizás la potencia puesta detrás de nuestro himno patrio no era la correcta. Quizás la versión no era la más apropiada para un lunes en la mañana. Quizás, en otra clave y lenguaje, más cercano al alumnaje, se habría logrado un efecto más… motivante.

Y dado que acá también se está comenzando, que ese comienzo sea con fuerza. Como debería haber sido en esas mañanas escolares de antaño.

¿Cómo se le puede poner más fuerza a la Canción Nacional? Inyectándole potencia rock a la vena. Es absolutamente imposible quedarse inmóvil ante la apabullante versión del himno patrio que Alejandro Silva se despacha en esta versión metal. Apoyado con una energética y efectiva banda, esta interpretación destila potencia. Fuerza pura. Motivación chilena a la vena.

Si bien la versión es más punk que metal (principalmente producto del tempo de la misma) el efecto que logra es el correcto: erizar la piel. Comienza como todos conocemos nuestro himno, con la introducción en vientos, en una versión grabada en un disco de vinilo, hasta con la vibración de la aguja. Tal y como sonaba en el colegio.

Rápidamente se viene algo más: un par de distorsiones eléctricas y un ajuste de bajo mientras aún suena la introducción. Termina ésta, y comienza una batería con fuerza. Y allá va. Una versión reducida, con una sola estrofa y el coro, sin la interpretación vocal de la letra (y ni falta que hace). Solamente la música, con la afilada guitarra eléctrica de Silva haciendo las veces de voz principal. En poco menos de dos minutos, se entrecruzan perfectamente los mundos de los símbolos patrios y de la cultura metal.

Me gustaría, alguna vez, escucharla en vivo, en el Estadio Nacional, antes de un partido de la selección de fútbol. Quizás sería mejor motivación que Chileno de Corazón, el pseudo-himno que sonó hasta el hartazgo en las eliminatorias para el mundial de Francia ’98.

Además de la canción nacional, hay otros temas orientados a despertar a las masas. Temas potentes, con fuerza y empuje. Temas con historia. Temas que no apelan a valores patrios, pero que buscan energizarte de distinta manera. Enganchándote con otras historias. Pero, dado que soy chileno, he comenzado con éste. Otras opciones para el principio, a continuación. Ahora que ya cantaste la canción nacional, por favor, desocupa el patio en forma ordenada, y ve a tu sala. Esta clase está a punto de comenzar.

1/101 - Himno Nacional de Chile (version Metal)

Intérprete: Alejandro Silva
Autores: Eusebio Lillo y Ramón Carnicer
Año: 1847 - 2000